CAPITULO
I
HAGASE TU VOLUNTAD
1. — Habéis visto, ¡OH, BUDHA!, A esos seres
inefables que en el mundo de la Voluntad se inclinaban reverentes ante la
majestad del PADRE.
2. — Hágase tu voluntad. ¡OH! DIOS MÍO así en
la tierra como en el cielo...
3. — “Padre mío, si es posible pasa de mí este
cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.
4. — La voluntad debe arrodillarse ante el
INTIMO.
5. — La voluntad debe humillarse ante la
majestad del PADRE.
6. — Si queremos Crístificar al cuerpo de la
Voluntad, debemos hacer la voluntad del PADRE así en la tierra como en los
cielos...
7. — EL PADRE Y EL HIJO son UNO, empero el
HIJO rebelde es débil ante la majestad del PADRE.
8. — La Voluntad Cristo, es poderosa, porque
sólo hace la voluntad del INTIMO, así en la tierra como en los cielos.
9. — Cuando la voluntad quiere actuar
independientemente, sin hacer la voluntad del PADRE, es voluntad débil.
10.
— Debemos ceñir sobre nuestras sienes la Corona de espinas del Maestro.
11.
— La corona de espinas, simboliza la VOLUNTAD CRISTO.
12.
— La Voluntad Cristo, es omnipotente, porque sólo hace la voluntad del INTIMO,
así en la tierra como en los cielos.