CAPITULO LV
1. — No olvides Hijo Mío que el Padre, es el
anciano de los Días.
2. — El Intimo no es sino el Hijo muy amado
del Padre.
3. — El anciano de los Días es tu Real Ser.
4. — Tú eres, el Anciano de los Días.
5. — El Anciano de los Días es aquel rayo de
donde emanó tu íntimo mismo.
6. — Hay tantos padres en el cielo, cuantos
hombres en la Tierra.
7. — El Anciano de los Días es el rayo emanado
del Absoluto.
8. — Ese rayo, es un Hálito para sí mismo,
profundamente ignoto un Hálito del Gran Aliento.